Acerca de mí

Hola, si has entrado a esta página por casualidad, bienvenido. Si por el contrario era tu intención saber más sobre mí, bienvenido también.

Toda historia inicia con la infancia, la mía, fue tan común que me tomaría algún tiempo conseguir algo particular que contar. Soy hijo de un padre bohemio, cinéfilo y devorador de libros, y de una madre ejecutiva, con una energía bárbara y workaholic.

 

De él obtuve la pasión por el castellano como herramienta fundamental, la palabra y ideas en páginas, la ortografía como religión. Me presentó a Platero, a Aureliano Buendía y a Gregorio Samsa.

 

De ella, la espontaneidad al hablar, a ser buena persona las veinticuatro horas del día, o al menos en mi caso -intentarlo-, aprendí a gesticular con las manos, la incondicionalidad hacia quienes quieres y una inexpugnable honestidad.

 

No obstante, lo que me hizo Juan Carlos, el que escribe este texto, es haberme quedado sin país. Nací en Venezuela en 1977, en Caracas, a poca distancia del Mar Caribe. Allí fui al colegio y a la universidad. Crecí oyendo sobre escándalos de corrupción, devaluación de la moneda y petróleo, mucho petróleo. Aún así, la vida era una retahíla de días en los que aún en situaciones difíciles, estábamos todos juntos, en un barco que cambiaba de capitán cada cinco años.

 

Lo que no sabía es que los venezolanos estábamos a las puertas de uno de los mayores traspiés políticos, económicos y sociales que se puedan encontrar en libro alguno: el Socialismo del Siglo XXI.

 

Algo en el aire había cambiado, aquella realidad de grises se convirtió en blancos y negros. En 2008 abandoné Venezuela, salté por la borda del barco, sabía que cualquier isla era mejor que permanecer en él. Desde entonces inicié un proceso de ensayo y error permanente.

 

Conforme pasa el tiempo voy reduciendo la lista de cosas que necesito para ser feliz, y la mía, mi felicidad es hablar y escribir, contar eso que he aprendido utilizando datos y números. Buscar la verdad, no la mía, ni la de alguien en especial sino aquella que se describe a partir de lo que sucede en el día a día, lo que se lee en titulares o aquello que pasa sin mayor atención, pedazos de evidencia que voy juntando y analizando.

 

No sé cuál es mi lugar en el mundo, no sé si volveré al lugar de donde vine. Aprendí que las cotufas, las palomitas, el popcorn, las canchitas, el choclo, las pipocas o el pororó, saben igual en todas partes, lo que cambia es quien te acompañe cuando las comes.

 

Si has leído hasta acá, ya tienes una idea de quién soy, el resto, lo encontrarás a través de lo que escribo.

XOXO

Juan Carlos Golindano S.

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